EL FINAL
Si la vejez finalizase el camino en el principio
y el ángel de la niñez volviera a acompañarme,
mis pasos serían firmes, y cada arruga una ilusión,
porque hallaría en mi un poema (palabras sacadas de ti)
que devolviesen a la vida a aquel infante que fui;
ya que tu aliento consiguió calmarme
y mis sentidos volvieron a mi
agradeciendo, recitando...
Si la compasión que inspiro se tornara en fiel sonrisa
que me anime a caminar con los sueños no olvidados,
no existiría esa fatalidad que aletarga mi paso,
pues contaría con tu apoyo,
con la dulzura de tus manos, que se abren ante mi,
transformando mi triste epitafio en un bello poema.
Si la Muerte no provocara miedo, espanto, repulsión;
si fuera una compañera que te invita a pasear;
si las absurdas creencias que poseo en mi cabeza
volasen lejos de aquí,
mi Muerte sería una fiesta,
celebrando no un final, sino una etapa lograda,
paso hacia la libertadde una infancia eterna y ansiada.
Dedicado a Mónica, mi gran amiga, por colaborarme en este mi primer Cadáver Exquisito, cuando ninguna de las dos sabía lo que era.
Raquel Contreras
